Sol Luckman
Habiendo pasado casi una década al borde de la muerte, estoy profundamente agradecido con la Dra. Devi Nambudripad, pionera y creadora de la Técnica Nambudripad de Eliminación de Alergias (NAET, por sus siglas en inglés), técnica en la que se emplea la prueba de quinesiología para determinar alergias--un término que abarca sustancias químicas, sensibilidades ambientales y nutricionales que tienden a desquiciar el sistema inmunológico y contribuir a una variedad de patologías "incurables".Una de las metas de este método revolucionario es la de tratar las enfermedades crónicas por el estímulo de acupresión sobre el sistema nervioso. Esto desencadena un "despeje" teóricamente capaz de eliminar "bloqueos" alérgicos que impiden que nuestra bioenergía fluya apropiadamente por el cuerpo. A los veintisiete años mi vida empezó a desmoronarse inexplicablemente. Un día jugaba baloncesto tres horas de un tirón, era capaz de comer y beber cualquier de mis antojos; al siguiente me sentía atrapado en las garras de una enfermedad misteriosa, que uno por uno me privó de mis alimentos, bebidas, deportes favoritos e inclus--en la manera insidiosa que las enfermedades crónicas nos despojan--a muchos de mis seres amados. Al principio me diagnosticaron con "depresión”, un término alegremente utilizado por la mayoría de los médicos cuando no hay una explicación correcta al mal que aqueja a sus pacientes. Yo sin embargo sentía muy dentro de mí, que esta "depresión" era el resultado, no la causa de la degeneración de mi cuerpo, el que una vez fuera atlético y saludable. Sin embargo, religiosamente seguí mis prescripciones, literalmente casi hasta mi muerte debido a una reacción adversa. En total desesperación, me aventuré al territorio "alternativo" en búsqueda de soluciones a mi tormento. Mi primera parada en un viaje retorcido por el "País de las Maravillas" de las terapias complementarias empezó por mi boca. Un médico holístico sugirió que estaba siendo envenenado por mercurio y otros metales pesados que lixiviaban de mi trabajo dental, de este modo gasté una fortuna en reemplazar mis coronas y los rellenos dentarios con materias que según cabe suponer, son inofensivas. Quitando una carga tan tóxica de mi sistema, el alivio fue casi total por varios meses, debo decir que mi billetera también se alivianó bastante.Cuando mis problemas con la Cándida y la fatiga volvieron, lo hicieron con toda la carga. Mis antiguos Némesis se aliaron por una serie desconcertante de síntomas aparentemente sin conexión que desafiaban cualquier diagnóstico médico con letal eficacia. A pesar de una serie de pruebas con resultados "negativos", todas las noches al acostarme sentía el toque de la muerte como una espada de Damocles pendiendo sobre mi cabeza. Además de mis alergias alimentarías que me debilitan hasta el agotamiento, sufría neuralgia facial, espasmos musculares, dolor lumbar, hipoglucemia, falta de aliento, y sensibilidades químicas. En un esfuerzo por detener mi deterioro, tomé puñados de prácticamente cada suplemento existente en el mercado. Recibí la quelación intravenosa regularmente. Me practicaron desparasitaciones, seguí regimenes dietéticos especiales para combatir la Candidiasis. Experimenté con ozono y saunas infrarrojos. Probé el Reiki, la acupuntura, homeopatía, el biofeedback, los imanes, y los "zappers". Experimenté EMDR, la hipnosis, la Radionica, la "cirugía psíquica". Intenté todo y gasté fortunas, ¡pero al cabo de seis años, estaba más enfermo que nunca y empeorándome día a día!La palabra "inspiración" es la que mejor refleja el proceso intuitivo que empecé en 2002 y que me condujo a considerar la noción radical que si podía "reiniciarme" de algún modo a nivel genético, mis más de treinta síntomas extraños me dejarían finalmente. Me encontré en este nuevo camino después de leer un libro perturbador escrito por Leonard Horowitz, egresado de Harvard, el titulo de esta obra Emerging Viruses (Virus Emergentes). Basándose sus aseveraciones en investigaciones meticulosas, el Dr. Horowitz en lenguaje persuasivo expone que las vacunas son la verdadera causa de una variedad de enfermedades autoinmunes, incluyendo al SIDA.Esto puede caerle como un balde de agua fría a cualquiera que acepta ciegamente que las vacunas son seguras y su efectividad es infalible. Pero después de un año probando las ideas de Horowitz utilizando quinesiología (pruebas musculares), concluí que para que los retrovirus destructores de los sistemas inmunes puedan penetrar la sangre a través de "inmunizaciones" y alterar el código genético saboteando potencialmente la salud bajo una miríada de diagnósticos creativos tales como "Fibromialgia", "La Fatiga Crónica", y "Síndrome de Intolerancia Química Múltiple".La causa primordial de muchas enfermedades autoinmunes es el daño genético ocasionado por factores tales como vacunas combinadas con la toxicidad celular. Como se evidencia por lo creciente de la literatura al respecto, estoy lejos de estar solo en esta opinión. Acepto que las células reúnen y retienen toxinas con el propósito de impedir y hacer mas lento el desarrollo de los muchos patógenos mutantes, tales como el virus simio 40 (SV40) ("SIDA de simios"), liberado en el organismo bajo el radar del sistema inmunológico por las vacunas.El cuerpo sabe que son sustancias tóxicas--metales pesados y pesticidas, por ejemplo--no sólo son tóxicos al anfitrión, pero también a sus patógenos. Tal círculo vicioso puede llevar a la enfermedad ambiental y avería inmunológica en la que el cuerpo comienza a atacar a sus propias células tóxicas, pero es la única elección que tiene un biosistema que opera con ADN dañado.
Muchas personas se dejan llevar por la creencia que, como tienen un desorden autoinmune, son más tóxicos a causa de sus sensibilidades a sustancias químicas, ambientales o nutricionales. Dicho de otra forma, normalmente se asume que el cuerpo llega a ser más tóxico en estados autoinmunes ya que no sabe o no puede desintoxicarse a si mismo.
Basado en mi investigación y la experiencia personal del colapso genético, sin embargo, al parecer, la autoinmunidad es inducida por invasores genéticos extranjeros (que puede incluir alimentos genéticamente modificados) que reprograman negativamente el ADN utilizando el proceso de trascripción de RNA, instruyendo el cuerpo a replicar códigos artificiales al interior de sus propias células. Es decir, una vez que el ADN se ha reprogramado, tiene literalmente la habilidad de hacer crecer nuevas culturas celulares patogénicas (quizás "patogénetico" sería una palabra más apropiada).Según Horowitz y muchos otros investigadores, los patógenos inducidos por la vacunación, además del virus simio 40, pueden incluir priones, micoplasmas, virus linfotrópico bovino, el virus felino de la leucemia, el virus de Epstein-Barr, y el virus del sarcoma de Rous--por denominar sólo unos pocos. Cuándo éstos están "cargados" en el código genético que utiliza la transcriptaza inversa ("escritura inversa"), cualquier número de condiciones autoinmunes puede resultar--del lupus a la leucemia, dependiendo de la constitución del individuo, su estilo de vida, además del número y el tipo de vacunas recibidas. El cuerpo, con el conocimiento acumulado en millones de años de evolución, se da cuenta de que ha sido alterado fundamentalmente, pero actúa como una computadora que debe llevar a cabo los códigos en su ADN reprogramado. Esto conduce a una respuesta degenerativa de las defensas como el cuerpo acumula cada vez más toxicidad en una tentativa de provocar un cortocircuito a los patógenos invasores que crecen como hierbas malas en las células. El cuerpo utiliza simplemente lo que está disponible en su medioambiente para su guerra biológica contra si mismo. Lo que sucede frecuentemente con la Candidiasis a continuación del daño genético es muy revelador. No hay nada intrínsecamente malo con la Cándida. En un organismo saludable que funciona correctamente, la Candida Albicans mantiene los tejidos sanos, siendo un carroñero de microorganismos y toxinas potencialmente perjudiciales.La Cándida sólo se sale de control cuando el cuerpo trata de defenderse de alguna otra invasión, generalmente de naturaleza genética. Este ciclo es casi imposible de detener sin interceder "ener-genéticamente" porque el problema está en el ADN, el cual a menos que se reprograme para volver a realizar sus operaciones biológicas normales, continua un ciclo adverso replicando códigos mutantes, tratando inútilmente de limpiar un crecimiento anormal de microorganismos con otro crecimiento anormal.Las sensibilidades y alergias aparecen cuando el cuerpo está tan ocupado en la guerra a nivel celular y del sistema inmune que no puede manejar sustancias extrañas adicionales. En muchos casos, las poblaciones de microorganismos están tan desequilibradas que estos consumen los nutrientes del anfitrión y producen un desecho tóxico adicional, tales como micotoxinas, dentro y fuera de las células--exacerbando así aún más el estado genéticamente atrincherado de autoinmunidad. El enfoque prometedor de la Dra. Nambudripad llegó a mi vida cuando ya no tenía más opción que renunciar a mi trabajo como docente y estaba prácticamente postrado. NAET me dio la esperanza de poder curar el daño genético causado por las vacunas contra la hepatitis y la fiebre amarilla, desintoxicar mis células, y reedificar mis tejidos estropeados.Inicialmente alentado por este método, me entrené en la rama del BioSET, un derivado de NAET, y después ya recuperando parcialmente, hizo mi vida normal antes de perder terreno una vez más. En el proceso, identifiqué dos puntos ciegos en los métodos tradicionales de limpieza energética tales como los utilizados en NAET y sus derivados que limitan su habilidad de corregir la autoinmunidad crónica. El primer descuido es un enfoque típicamente "occidental" en signos físicos sin reconocer sus orígenes en nuestros campos bioenergéticos. Uno de mis mentores fue una figura importante en el campo de la Radiónica, un quiropráctico llamado David Tansley. El Dr. Tansley me proporcionó la base para mis nociones acerca de los campos de bioenergía--el cual puede ser imaginado como una serie de bandas electromagnéticas de alta frecuencia que rodean al cuerpo, cada una es responsable del funcionamiento apropiado de una glándula en particular, un órgano, etc. Siguiendo al vanguardista Tansley, y alentado por la visión de la ciencia cuántica del cuerpo como un holograma, comencé a entender estos campos como el Cianotipo electromagnético que da origen la forma humana. Mi teoría fue que una vez "mapeados," los campos electromagnéticos se revelarían a sí mismos como "ecosistemas" donde varios factores interdependientes trabajan en crear vitalidad armoniosamente, o en caso de disonancia, producir las enfermedades. Desde un punto de vista energético o vibratorio, la discordia es la enfermedad. Un concepto crítico a retener aquí es esa interrupción de la armonía de los campos de bioenergía, por la toxicidad o el trauma, crea alborotos en el Cianotipo del cuerpo que asegura todos los procesos de la enfermedad. Supe que si podría llegar sin ayuda a reponer este Cianotipo, podría ir directamente a la raíz de mi enfermedad. El segundo problema con las limpiezas tradicionales es llanamente que el sistema nervioso no puede procesar todas las frecuencias codificadas en los campos electromagnéticos como para transformar a un Cianotipo dañado. Contrario al paradigma conservador de que la curación sólo puede lograrse "un paso de bebé a la vez," mi propia experiencia sugiere que una enfermedad crónica requiere un "reinicio" radical, simultáneo de bioenergía--uno que sólo puede ser alcanzado a nivel del ADN.A través de una extensiva investigación quinesiología, mi pareja Leigh y yo identificamos más de 3.000 firmas de energía sobre el continuum cuerpo-mente-espíritu del Cianotipo electromagnético humano. Una limpieza tradicional de esta escala excedería por mucho la capacidad del sistema nervioso más sano. Pero el ADN esta diseñado re-armonizar el sistema energético entero. Después de trazar los campos electromagnéticos, nos abocamos en apretar el "botón de reinicio" en este Cianotipo bioenergético. Fue en este punto que comenzamos a comprender que el sistema nervioso nunca estuvo diseñado para remodelar el Cianotipo humano de bioenergía, que sólo el ADN, nuestra "bio-computadora," puede curar al cuerpo energético, y por lo tanto, que debíamos encontrar cualquier otro método de iniciar una reposición electromagnética además de acupresión para estimular el sistema nervioso.Nos dimos cuenta de que si habíamos de activar el potencial de la auto-reparación del ADN, el que habíamos intuido junto con varios biólogos celulares tales como Glen Rein y Bruce Lipton, teníamos que encontrar el acceso al ADN sin laboratorios o probetas. ¿Pero cómo se hace esto? ¿Cómo se activa usted el ADN manipularlo físicamente? En este punto tuve la fortuna de toparme con otro libro que cambió para siempre la manera en que vería a la medicina: The Cosmic Serpent: DNA and the Origins of Knowledge (La Serpiente cosmica: El ADN y los origenes del conocimiento), escrito por el antropólogo francés Jeremy Narby. El Dr. Narby pasó años estudiando técnicas curativas aparentemente milagrosas de chamanes amazónicos (hombres de medicina), que aparentemente curan a las personas utilizando el sonido para estimular el potencial auto-curativo en el ADN humano. Intrigado (y desesperado) lo suficiente como para profundizar bastante en este asunto, aprendí que el poder del sonido para activar el ADN había sido documentado recientemente por el grupo Gariaev, un equipo ruso que reunió genetistas y lingüistas. Una implicación revolucionaria de esta investigación es que para activar el ADN, uno puede utilizar simplemente palabras. Finalmente, había encontrado el mecanismo de reinicio genético que buscaba. El enfoque que Leigh y yo tomamos fue de desarrollar un tipo completamente nuevo de vaciado sinérgico, al que denominamos Potencialización: Remodelación Electromagnética, utilizando el sonido y la intención para activar el ADN en una manera semejante a la investigación rusa. Esto nos permitió trabajar a través del continuum cuerpo-mente-espíritu de los campos electromagnéticos. También nos permitió trabajar con métodos no invasivos para estimular el potencial de la auto-curación del cuerpo. La Potencialización emplea combinaciones particulares de sonidos que personifican intenciones curativas sin ligación (es decir, sin tener orden del día) que son transmitidas al ADN del recipiente, iniciando una reacción en cadena de remodelación electromagnética diseñada para reiniciar los campos bioenergéticos del cuerpo hacia un funcionamiento armónico. Esto se logra sin alterar el ADN básico del individuo activando simplemente un potencial genético ya existente. En mi caso particular, la Potencialización fue una metamorfosis. La jornada fue desafiante, tanto así que mi cuerpo-mente-espíritu sanó en una profundidad ener-genética y a un nivel que yo nunca me imaginé posible. No caben dudas de la profundidad de mi transformación. A mis treinta y ocho años puedo nadar dos millas a máxima velocidad, mis alergias alimenticias y problemas con Cándida han desaparecido, y--aunque ya no exactamente joven con un cabello que empieza encanecer--soy como un vino añejo, mejorando con los años.
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